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El Gozo de Descubrir


 
 
              Estimadas Educadoras, Técnicos de Educación Parvularia, y familias de nuestros queridos niños y niñas:
 
               Continuando nuestro diálogo epistolar sobre la construcción e implementación de una Pedagogía de Párvulos del siglo XXI, a partir de la orientaciones que entregan las “Bases Curriculares de la Educación Parvularia”, queremos dedicar esta carta al tema del gozo del descubrir y aprender.
 
                Entre los planteamientos que se postulan en este documento técnico, está el favorecer que las niñas y los niños, en el contexto de los múltiples cambios que ofrece el nuevo siglo, desarrollen diversas habilidades y actitudes y conozcan distintas técnicas de procesamiento de la información, que les permitan potenciar y mejorar su capacidad de ser permanentes aprendientes. En efecto, los párvulos son curiosos, quieren explorarlo todo, realizan diferentes técnicas para sus “investigaciones”, se asombran y gozan con ello; sin embargo, muchas veces a medida que participan de diferentes instancias de “enseñanza” se van perdiendo estas actitudes y habilidades, y en vez de ampliar su repertorio de proyecciones y técnicas de indagación, registro y transformación, se van limitando a situaciones bastante tribiales, aburridas y parcializadas, como sería el rellenar una plantilla con ciertos colores determinados.
 
               Desde que son guaguas es fundamental ofrecerles todos los días algo novedoso para conocer y aprender en sus ambientes de estabilidad y amor: música diferente, efectos visuales distintos, flores de colores intensos, texturas opuestas, objetos que se autoimpulsan, cajas misteriosas que presentan diversas sorpresas en su interior o en su forma de abrirlas, etc. En ello, la actitud del adulto de acompañar, asombrarse, impulsar nuevos descubrimientos, darles seguridad y tiempo, es fundamental. Posteriormente, cuando los niños ya tienen el habla y mayores posibilidades de exploración, es importante ampliarles el repertorio de objetos y situaciones a conocer y las técnicas de conocimiento, sin perder su carácter entretenido y de gozo. Este último aspecto es fundamental, ya que va generando una actitud que no debería abandonarse en toda la vida que es el querer siempre aprender porque es gratificante y humanizador, porque nos hace mejores seres humanos.
 
                 Por ello, los educadores debemos buscar todas las fuentes para ofrecer situaciones relevantes y significativas de aprendizaje para los párvulos: un hecho insólito, objetos que cambian, un fenómeno de la naturaleza bello o inusual, una noticia llamativa, un problema práctico, un deseo de pasarlo bien, una situación divertida, una proyección al futuro, un sueño entretenido, un libro hermoso, una canción con instrumentación no conocida, un cuadro cubista, una foto de la actualidad, un chiste, una preocupación, en fin, mil situaciones que pueden ser puntos de partida a un viaje al “aprender mucho, pasándolo bien”.
 
                 Y en ese “aprender mucho”, visualizar mil y una experiencias de aprendizaje que se vayan entrelazando entre sí a partir de ciertos “aprendizajes esperados” seleccionados: el explorar probando diferentes elementos, creando poesías, canciones, cuentos, registrando de diversas formas, haciendo colecciones, elaborando aparatos grandes con cajas de cartón para armar escenarios y jugar, disfraces para dramatizar, midiendo con diferentes unidades, buscando transformaciones, creando explicaciones de lo sucedido, etc. Se trata en definitiva, de hacer del aprendizaje un proceso permanente de búsqueda, realización y de derivación de nuevas situaciones.
 
                 Y en todo ello, no olvidar “el gozo y el pasarlo bien”, ya que entre los diferentes hallazgos de las neurociencias y de la medicina, se ha descubierto la importancia educativa y de salud de los estados placenteros o de bienestar, y de la risa en particular. Los aportes a una mejor salud física y mental son relevantes, por lo que deberían ser habitual los estados gratos en toda práctica educativa, y en especial en niños pequeños, que están descubriendo un mundo, y donde su expresión a través de la sonrisa y la risa, debería ser lo cotidiano.
 
                  Pero este llamado a “ descubrir el mundo y a pasarlo bien”, no debe ser sólo para las niñas y niños, también debe serlo para nosotros, educadores y padres; quizás muchas veces tememos el cambiar nuestras prácticas educativas porque tenemos inseguridades frente a los cambios culturales del nuevo siglo y los intereses y las preguntas de los párvulos nos superan. Frente a ello, un honesto “no lo sé, pero vamos a averiguarlo con una persona o en un libro” le puede enseñar más a un niño que una respuesta duditativa.
 
                  Por ello, juntémonos con los niños a descubrir las oportunidades de aprendizajes que ofrece el nuevo siglo y Chile a nuestros niños, y gocemos con ello. Las B.C.E.P., nos ofrecen muchas situaciones a través de los 232 “aprendizajes esperados” que se ofrecen.
 
M.Victoria Peralta E.