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Ministro Beyer llama a mejorar fórmula para ranking en la admisión
Estudiantes en la misma posición del ranking muestran diferencias que pueden superar los 150 puntos dependiendo el colegio de egreso.La propuesta del CRUCh podría generar incentivos perversos como la inflación de notas.
17 de julio 2012 |
El Consejo de Rectores anunció recientemente la inclusión del ranking para el proceso de admisión 2013. El Mineduc valora el esfuerzo que ha realizado el CRUCh por mejorar el sistema con el objetivo de tener un acceso más equitativo a las instituciones de educación superior. Sin embargo, la metodología propuesta para calcular el puntaje de ranking presenta algunas debilidades que fueron planteadas en las reuniones con el Consejo de Rectores.
“La idea del ranking tiene méritos, es adecuada en el sentido de buscar mayor equidad en el acceso, pero en ningún país ha sucedido que se cambian las reglas del juego en el mismo año en que los estudiantes postulan a una institución de educación superior. Se requiere avisar a los jóvenes con al menos uno o dos años de anticipación”, sostuvo el ministro Beyer.
Además el titular de la cartera cuestionó la fórmula específica elegida por el Consejo de Rectores: “El mecanismo elegido no es un ranking, sino que una bonificación a las notas del estudiante que tiene importantes imperfecciones. Por ejemplo, dos alumnos de diferentes colegios que hayan alcanzado la misma posición relativa respecto a sus compañeros y que tengan incluso las mismas calificaciones, pueden obtener un puntaje de ranking muy diferente dependiendo cómo es la distribución de las notas en su establecimiento de egreso. Esta diferencia puede llegar incluso a 150 puntos”.
Se establecen cuatro principales reparos al método propuesto por el CRUCh:
1) No es propiamente un ranking: Los puntajes pueden alcanzar más de 150 puntos de diferencia para alumnos en la misma posición respecto a su generación, pero que estudiaron en diferentes colegios.
El método elegido por el CRUCh no es verdaderamente un ranking, sino que es más bien un bono a las notas de enseñanza media, el que puede establecer diferencias de más de 150 puntos para alumnos que alcanzan el mismo ranking en diferentes colegios, es decir, si el ranking se pondera en un 10% se generarán diferencias de más de 15 puntos en el puntaje final de admisión con el que se presentará el estudiante para una misma carrera. Esto debido a que la fórmula elegida por el CRUCh asigna un puntaje en base a la relación que existe entre la nota obtenida por el estudiante y las notas de las tres generaciones anteriores, pero en ninguna parte incluye la posición del estudiante respecto a sus propios compañeros. Como el “bono” que recibe el estudiante depende de las notas de las generaciones anteriores, la distribución de notas de estas generaciones afecta de manera importante el puntaje de ranking que finalmente obtiene cada estudiante.
De esta manera, habrá “ganadores” y “perdedores” con la inclusión del ranking, ya que en el sistema de admisión chileno los estudiantes compiten por un cupo en base a su puntaje. Por lo tanto es importante reflexionar y generar la evidencia necesaria para tener claro a quiénes se estará beneficiando o perjudicando con este ranking, para así buscar la fórmula más justa y pertinente.
Estas diferencias en el puntaje se expresan en el siguiente ejemplo que contempla los puntajes del ranking que efectivamente habrían tenido alumnos de estos tres colegios si este sistema se hubiera aplicado en el proceso de admisión de 2012.

2) Incentivos a la inflación de notas y al cambio de colegio
La metodología propuesta para calcular el puntaje de ranking introduce incentivos que podrían mover tanto a los colegios como a los estudiantes a adoptar conductas estratégicas que no necesariamente están ligadas a un mayor o mejor aprendizaje. Un establecimiento podría subir los promedios de sus alumnos, y a la vez reducir la diferencia entre ellos, con lo que tendrían en promedio puntajes de ranking más altos. Por otro lado, los estudiantes podrían intentar cambiarse de colegio el último año, optando por establecimientos con promedios más bajos, donde ellos se sitúen en una mejor posición con el fin de mejorar sus condiciones de postulación.
3) Puntaje del ranking “contaminado” por comparar con generaciones anteriores.
En un establecimiento dado, las condiciones de estudio pueden cambiar entre un año y otro. Modificaciones en el cuerpo docente, distinto número de estudiantes en cada plan electivo, participación en movilizaciones y otras circunstancias contaminan la comparación entre alumnos de diferentes generaciones. Es cierto que al agruparlos en tres años se suavizan estos efectos, pero no se eliminan del todo.
4) Cambio repentino a las reglas del juego
La inclusión del ranking como criterio para la admisión a la educación superior a sólo cuatro meses de rendir la PSU es un cambio en las reglas del juego que no es justo para los jóvenes que cursan cuarto medio, quienes merecen y requieren informarse y entender esta modificación.
Este cambio generará en algunos casos diferencias de más de 15 puntos en el puntaje con el que estudiantes ubicados en la misma posición respecto a su generación, postularán a una carrera, es decir son cambios significativos por lo que nos parece que se requiere de una difusión adecuada para los alumnos y sus familias, tarea en la que el Ministerio podría colaborar, pero que requiere de mayores tiempos.
Estudiantes en la misma posición del ranking muestran diferencias que pueden superar los 150 puntos dependiendo el colegio de egreso.